viernes, 15 de enero de 2016

LOS ULTIMOS DE GIBRALTAR



Todos en España, sabemos que lo de Gibraltar es una ocupación ilegal, y que la ONU mando un mandado de descolonizacion ignorado. Pero aquello no era un peñón desierto, ya existía un población española, la cual se defendio en inferioridad del ataque ingles, y que en teoria estaba tomando en la guerra de secesion. Os contamos la historia mas en profundidad.




El 20 de agosto de 1462 las fuerzas de Castilla tomaron Gibraltar. Una disputa por el territorio surgió inmediatamente entre la familia Guzmán (Casa de Medina Sidonia) y la familia Ponce de León (Casa de Arcos). Finalmente Juan Alonso de Guzman, Duque de Medina Sidonia, tomo posesión de Gibraltar como propiedad privada.


Enrique IV


El Rey de Castilla, Enrique IV, no aceptó que Gibraltar pasase a ser propiedad privada de la familia Guzmán y declaró que Gibraltar pasaría a ser patrimonio de la corona de Castilla. Incluso añadió el título de ‘Rey de Gibraltar’ a sus muchos títulos nobiliarios. Ese mismo año Enrique IV anexionó el territorio del pueblo de Algeciras al de Gibraltar para crear unas tierras que pasarían a llamarse el Campo Llano de Gibraltar. Solo un año después Enrique se convertiría en el primer monarca cristiano en visitar Gibraltar.

En julio de 1467 las tropas del Duque de Medina Sidonia aprovecharon un alzamiento nobiliario contra el rey para tomar Gibraltar. Asediaron el pueblo durante dieciséis meses y finalmente lo consiguieron. Esta fue el noveno asedio al Peñón.




En 1474 el Duque de Medina Sidonia vendió Gibraltar a una población de judíos de Córdoba y Sevilla, encabezados por Pedro de Herrera, con la condición de que se ocuparan de mantener a la guarnición del pueblo durante dos años. Un grupo de 4.350 judíos se instalaron en el pueblo y se hicieron cargo de los costes acordados, pero dos años después en 1476, el Duque de Medina Sidonia los expulsó devuelta a Córdoba y a la Santa Inquisición.




El 31 de marzo de 1492 los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón conquistan Granada y firman el decreto de la Alhambra, expulsando a los judíos de España. Muchos judíos pasarían por Gibraltar antes de exiliarse en el norte de África.







Escudo de Armas de Gibraltar







Gibraltar vuelve a ser una pieza clave para la corona española, esta vez sirviendo de base para las tropas del Duque de Medina Sidonia en la conquista de Melilla en 1497. En 1501 los Reyes Católicos, que reconocen la importancia de Gibraltar, le piden al Duque de Medina Sidonia que se la ceda a la corona española. El duque acepta la petición real y Gibraltar pasa a manos de los monarcas. Ese mismo año Isabel I emitió una autorización real desde Toledo concediéndole a Gibraltar el escudo de armas que luce actualmente.













El décimo asedio a Gibraltar ocurrió en 1506 una vez más por parte del Duque de Medina Sidonia. El intento fue fallido y aunque fue perdonado por la corona, el duque tuvo que indemnizar a la ciudad. Un año después el Duque de Medina Sidonia falleció.




Los piratas de Barbarossa desembarcaron en Gibraltar el 8 de septiembre de 1540. Saquearon el pueblo y se llevaron un gran número de personas prisioneras para la costa bereber. La población de Gibraltar suplicó durante años para que se les protegiera contra ataques piratas. Finalmente en 1552 Carlos I de España (el Emperador Carlos V) mandó al ingeniero Giovanni Battista Calvi para reforzar las defensas del pueblo. Una gran muralla fue construida (conocida como la muralla de Carlos V) alrededor del pueblo con una zanja y un puente levadizo en su entrada. Este puente levadizo se conoce como la Puerta de Tierra (Landport Gate).




En 1567 Juan Mateos convierte su gran propiedad en la Ciudad Alta en un hospital. Es el primer hospital en Gibraltar en toda su historia y proporciona un servicio médico fundamental para su población durante los siguientes cuatro siglos y medio.







Hospital Civil de San Bernardo 1567-2005



Los moriscos, descendientes de los habitantes musulmanes del reino de Granada bautizados a la fuerza al cristianismo por los Reyes Católicos, fueron expulsados de España por el Rey Felipe II en 1606. Al igual que los judíos en 1492, mucho pasan por Gibraltar antes de exiliarse en el norte de África.




Un incidente poco conocido en la historia de Gibraltar fue el ocurrido el 25 de abril de 1607. En esta fecha una batalla naval conocida como la “batalla de Gibraltar” se produjo cuando una flota holandesa ataco por sorpresa a una flota española anclada en la bahía de Gibraltar. La flota española fue destruida en menos de cuatro horas. Una segunda batalla de Gibraltar tuvo lugar en 1621 cuando una escuadra española aplastó a la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.




La gran cantidad de enemigos de España en el Estrecho de Gibraltar hizo que el Rey Felipe IV ordenara que se reforzaran as defensas del pueblo. Se construyo un nuevo dique y plataformas para cañones. Sin embargo el pueblo en sí, era un lugar insalubre y aglomerado, posibles causas de la epidemia de tifoidea que sufrió Gibraltar en 1649 y que mató casi a una cuarta parte de su población.







Oliver Cromwell

La flota británica aparece por Gibraltar en 1651 y regresa en 1654 como aliados de España contra intereses franceses y holandeses en el Estrecho de Gibraltar. Esta amistad fue breve y en 1656 España le declara la guerra a Gran Bretaña. Acto seguido, 49 barcos de guerra británicos con 10.000 marineros y soldados fueron desplegados en el Estrecho de Gibraltar y bajo orden de Oliver Cromwell hacen un reconocimiento del potencial militar de Gibraltar.




Ese mismo año en una carta al almirante de la Marina Real Británica, Edward Montagu, Cromwell manifiesta la necesidad para la corona británica de tener una base naval permanente a la entrada del Mediterráneo, preferiblemente en Gibraltar. Esta no sería la primera vez que se abordaría este tema ya que años antes en 1625 en un consejo de guerra, los británicos ya se habían planteado la ocupación de Gibraltar como base naval. Desafortunadamente para los británicos la falta de efectivos viables para poner en marcha una invasión no les permitió tomar Gibraltar en 1656.




La Guerra de Sucesión Española y Gibraltar (1701-1713)




El 1 de noviembre de 1700 el Rey de España Carlos II fallece sin dejar descendencia. En su testamento Carlos II legó la corona de España al Principe Felipe de Borbon, nieto de Luis XIV de Francia. El otro pretendiente al trono era el Archiduque Carlos, emperador austriaco de la casa de Habsburgo, apoyado por el Sacro Imperio Romano Germánico, Gran Bretaña y Holanda. Este bando no aceptó la decisión de Carlos II de legar la corona española a Felipe. Temían que un rey Borbón le daría demasiado control a Francia sobre Europa y Las Américas.




Felipe de Borbón fue coronado Rey de España y se convirtió en Felipe V, aliando su reino con el de Francia. En 1702 la Reina Ana de Gran Bretaña le declaró la guerra a Francia.




La expedición anglo-holandesa que partió rumbo a España en 1703 estaba bajo el mando del Príncipe Jorge de Hesse-Darmstadt, primo del Archiduque Carlos. En un intento desesperado de instaurar a Carlos de Austria como nuevo Rey de España, planearon la toma de Cadiz, pero Cadiz estaba muy bien protegida. En 1704 el Príncipe Jorge trató de tomar Barcelona, pero una vez mas no fue posible ascender a Carlos al trono de España.







George Rooke

El Almirante Rooke (bajo órdenes del Príncipe Jorge) había recibido una carta de la Reina Ana de Gran Bretaña ordenándole que obedeciera al ‘Rey de España’ el Archiduque Carlos. Rooke, reacio a volver a casa con un palmarés bélico poco impresionante, decidió tomar Gibraltar. Su decisión estaba basada en varias razones. Primero, Rooke tenía constancia del valor estratégico de Gibraltar y de que quien lo controlara también controlaría el paso marítimo por el Estrecho. Segundo, las defensas de Gibraltar estaban muy mal equipadas y no podrían repeler un ataque de la potente flota británica; y tercero, conquistar Gibraltar sembraría el rechazo hacia Felipe entre los habitantes del sur de España.







El 1 de agosto de 1704 el Almirante Rooke asedió al Peñón por undécima vez. Exigió al gobernador de Gibraltar que se rindiera y jurara obediencia a Carlos de Austria. Este no accedió y Rooke invadió Gibraltar desde el mar. Sus buques de guerra bombardearon sistemáticamente las defensas del Peñón y causaron mucha destrucción. Al siguiente día la infantería de marina lanzó un ataque de pinza sobre el pueblo, avanzando hacia el sur por el istmo y hacia el norte desde Punta Europa. Las fuerzas españolas estaban bien abastecidas dentro de la fortaleza pero no tenían suficientes efectivos o armas. La situación era insostenible y el 4 de agosto el Gobernador de Gibraltar Diego De Salinas se rindió. Gibraltar fue tomado por las fuerzas de Rooke en el nombre de Carlos III de España. Las fuerzas invasoras le prometieron a los habitantes de Gibraltar libertad de religión y que respetarían los derechos que habían disfrutado hasta ese momento con la condición de que juraran obediencia a Carlos.




Las tropas anglo-holandesas que ocuparon Gibraltar desataron la ira entre la población tras varios casos de saqueos a hogares, violaciones, la profanación de todas la iglesias católicas, menos la parroquia de Santa María la Coronada, y el daño o destrucción de símbolos religiosos como la estatua de Nuestra Virgen de Europa. Los habitantes de Gibraltar tomaron represalias contra ingleses y holandeses, matando a cuantos podían y arrojando los cuerpos en pozos y fosas sépticas. Finalmente los oficiales de las fuerzas anglo-holandesas pudieron restaurar el orden, pero aun con garantías de que no sufrirían mas atentados sobre su libertad religiosa y derechos civiles, la gran mayoría de habitantes de Gibraltar decidieron no asumir ningún riesgo y optaron por el exilio.




Casi 4.000 habitantes de Gibraltar decidieron irse libremente y asentarse en las periferias del Peñón. Algunos formaron asentamientos en las ruinas de Algeciras, mientras que la mayoría se asentaron cerca de la vieja ermita de San Roque, llevándose varios documentos importantes del Consejo de Gibraltar, símbolos religiosos, su bandera y el escudo de armas, entre otras cosas. La población exiliada decidió no ir muy lejos con la esperanza de que Gibraltar fuese reconquistado por las fuerzas de Felipe y pudiesen volver. La reconquista nunca se materializó. Una pequeña población de apenas setenta genoveses decidió quedarse atrás por temor a que la vida en España pudiera ser peor que en Gibraltar.




El 24 de agosto de 1704 la flota anglo-holandesa bajo las órdenes de Rooke interceptó una flota invasora franco-española en la costa de Málaga. El resultado de la batalla de Vélez-Málaga no fue el esperado por Felipe o Carlos ya que ambos bandos sufrieron bajas importantes, pero la flota franco-española no pudo cumplir su misión de llegar hasta Gibraltar y lanzar su ataque.




El 5 de septiembre de 1704 empezó el duodécimo asedio a Gibraltar por parte de tropas franco-españolas. Aunque hubieron muchos intentos de tomar la ciudad, Gibraltar tenía unas defensas extremadamente superiores a las fuerzas invasoras y resistió todos los ataques.




Aunque Gibraltar tenía tropas inglesas y holandesas, su conquista se había hecho en el nombre del Archiduque Carlos, pretendiente al trono de España. Pero desde su toma, Gran Bretaña había tratado de monopolizar su gobernanza y había dado señales de que tenía otros propósitos para el territorio. La corona inglesa tenía la intención de quedarse Gibraltar como moneda de cambio en futuras negociaciones entre los poderes europeos.




En 1706 a petición del Sultán de Marruecos la Reina Ana de Gran Bretaña declaró que Gibraltar pasaría a ser un puerto libre. A cambio, el Sultán se encargaría de abastecer la ciudad. En 1707 Roger Elliott, fue nombrado primer Gobernador de Gibraltar británico por la Reina Ana. Cuatro años más tarde en 1711 el Gobernador de Gibraltar Thomas Stanwix fue ordenado por el gobierno conservador de Gran Bretaña a expulsar todas las tropas extranjeras del Peñón. Gran Bretaña había consolidado su control absoluto sobre Gibraltar.










La Guerra de Sucesión Española finalizo en 1713 con una serie de acuerdos y tratados. El Tratado de Utrecht selló la paz entre ambos bandos. Gran Bretaña y Austria aceptaron a Felipe V de Borbón como Rey De España a cambio de que las coronas de Francia y España no se unieran. Varios intercambios de territorios fueron acordados, incluyendo Gibraltar que pasó legítimamente a manos británicas para siempre.










Articulo X del Tratado de Utrecht (13 julio 1713)




"El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno".




Pero, para evitar cualesquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el Rey Católico, y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra. Y como la comunicación por mar con la costa de España no puede estar abierta y segura en todos los tiempos, y de aquí puede resultar que los soldados de la guarnición de Gibraltar y los vecinos de aquella ciudad se vean reducidos a grandes angustias, siendo la mente del Rey Católico sólo impedir, como queda dicho más arriba, la introducción fraudulenta de mercaderías por la vía de tierra, se ha acordado que en estos casos se pueda comprar a dinero de contado en tierra de España circunvecina la provisión y demás cosas necesarias para el uso de las tropas del presidio, de los vecinos y de las naves surtas en el puerto.




Pero si se aprehendieran algunas mercaderías introducidas por Gibraltar, ya para permuta de víveres o ya para otro fin, se adjudicarían al fisco, y presentada queja de esta contravención del presente Tratado serán castigados severamente los culpados.




Y Su Majestad Británica, a instancia del Rey Católico consiente y conviene en que no se permita por motivo alguno que judíos ni moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar, ni se de entrada ni acogida a las naves de guerra moras en el puerto de aquella Ciudad, con lo que se puede cortar la comunicación de España a Ceuta, o ser infestadas las costas españolas por el corso de los moros. Y como hay tratados de amistad, libertad y frecuencia de comercio entre los ingleses y algunas regiones de la costa de África, ha de entenderse siempre que no se puede negar la entrada en el puerto de Gibraltar a los moros y sus naves, que sólo vienen a comerciar.




Promete también Su Majestad la Reina de Gran Bretaña que a los habitantes de la dicha Ciudad de Gibraltar se les concederá el uso libre de la Religión Católica Romana.




Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender o enajenar, de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla."







Tratado de Utrecht 1713




El Reinado Británico (1713 a día de hoy)




Aunque Gibraltar sería de vital importancia para Gran Bretaña en el futuro, al principio de asumir el control del Peñón, los ingleses veían a Gibraltar mas como un arma de negociación que un territorio de importancia estratégica. Entre 1713 y 1728 el gobierno británico trató de deshacerse del Peñón en nada menos que siete ocasiones a cambio de concesiones por parte de España. Gran Bretaña consideraba que la mantención de la guarnición era un gasto innecesario y que el conflicto con España por este territorio perjudicaba su comercio internacional. En cada una de estas ocasiones el parlamento británico vetó las propuestas del gobierno a consecuencia de protestas de la ciudadanía.




La pérdida de Gibraltar y otros territorios en el Mediterráneo, hasta entonces bajo el control de la corona española, causó mucho rechazo entre la población y monarquía española. En 1717 fuerzas españolas reconquistaron Cerdeña y en 1718 Sicilia, dos territorios cedidos a Austria bajo el Tratado de Utrecht. España repudiaba este tratado y estaba claro que seguiría incumpliendo todos los acuerdos firmados entres las casas reales y tomar los territorios cedidos a la fuerza. Gran Bretaña propuso devolverle Gibraltar a España a cambio de un acuerdo de paz. Cuando España rechazó la paz, Gran Bretaña le declaro la guerra. Los territorios reconquistados por los españoles fueron devueltos a sus legítimos dueños. En 1719 España falló en su intento de conquistar Escocia. La paz fue finalmente sellada en 1721.




En 1727, y en contravención del Articulo X del Tratado de Utrecht (que cede Gibraltar a la corona de Gran Bretaña para que la tenga y goce absolutamente, con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno) España una vez más intentó tomar Gibraltar a la fuerza.




España invalidó el Articulo X del Tratado de Utrecht usando el argumento que Gran Bretaña había violado el acuerdo al extender las fortificaciones mas allá de lo permitido, al haber permitido a judíos y moros de vivir allí, de no proteger debidamente a los católicos y de perjudicar los intereses económicos españoles al permitir el contrabando. Las fuerzas españolas asediaron al Peñón de Gibraltar por decimotercera vez sólo un mes más tarde y causaron mucha destrucción con sus cañones. Gibraltar consiguió resistir otro asedio gracias a que fueron abastecidos por las fuerzas navales británicas, por el mal tiempo y por escasez de suministros de las fuerzas españolas. Este asedio duro cinco meses. Cuando finalizó la guerra anglo-española (1727-1729) ambas partes firmaron el Tratado de Sevilla de 1729 donde se daba validez a anteriores tratados, incluyendo el Tratado de Utrecht de 1713 y confirmaba a Gran Bretaña como legitimo propietario de Gibraltar.




En 1730 España construyo una serie de fortificaciones al norte de las líneas británicas, cortando los canales de comunicación por tierra entre Gibraltar y sus alrededores. Estas fortificaciones conocidas como La Línea de la Contravalación dieron el nombre al pueblo vecino de Gibraltar, La Línea de la Concepción muchos años después. Gibraltar había sido bloqueado por tierra pero no sufrió por esto ya que mantenía líneas de comercio con Marruecos para abastecerse de comida y otros suministros.




La población de Gibraltar fue creciendo a medida que pasaban los años y contaba con una mezcla de británicos, genoveses, judíos, españoles y portugueses. En 1754 había 1.733 civiles, 3.000 miembros de la guarnición y sus 1.426 familiares, situando la población de Gibraltar en 6.159. Este número fue creciendo con el paso del tiempo especialmente la población civil que vio en Gibraltar una gran oportunidad de hacer negocios y vivir una vida más prospera.







George Elliott

Las fortificaciones de Gibraltar fueron modernizadas y mejoradas a partir de 1770. Se construyeron baterías, bastiones y muros cortina. El hombre detrás de este proyecto fue el Coronel William Green, que llegaría a ser Mayor General e ingeniero jefe de Gibraltar. En 1776 el Teniente General George Elliott, veterano de guerra en conflictos contra Francia y España fue nombrado Gobernador de Gibraltar en un momento crucial en la historia del Peñón.




El éxito de Gran Bretaña en la Guerra de los Siete Años supuso un gran estrago económico para este, dado que tenía que costear los muchos compromisos que había adquirido en el nuevo mundo. Al mismo tiempo, también se estaba forjando una coalición antibritánica en Europa. La Guerra de Independencia de los Estados Unidos estalló en 1776 tras el intento de Gran Bretaña de imponer nuevos impuestos sobre las trece colonias británicas en América. Viendo la oportunidad de retomar viejos territorios, Francia y España le declararon la guerra a Gran Bretaña y se aliaron con los rebeldes americanos.




En junio de 1779 España empezó el decimocuarto y más largo asedio a Gibraltar en toda su historia. Se recordará como el Gran Asedio a Gibraltar. Los españoles habían aprendido bien la lección de sus errores en sus dos asedios anteriores y decidieron asaltar Gibraltar por tierra y mar a la vez de cortarle el suministro de víveres y munición desde Marruecos. El 13 de septiembre de 1782 10.000 hombres, 48 barcos de guerra y 450 cañones empezaron su asalto al Peñón. El intenso bombardeo desde las baterías de tierra, los cañoneros y las baterías flotantes, especialmente construidas para bombardear Gibraltar desde el mar y a poca distancia, redujo a gran parte del pueblo de Gibraltar a ruinas. La falta de comida causó hambruna y brotes de escorbuto entre otras enfermedades.







La derrota de las baterías flotantes en Gibraltar




La guarnición de Gibraltar pudo repeler los ataques de los españoles y aguantar el tipo durante los tres años y medio que duró el asedio. El 17 de diciembre de 1783 la guerra entre España y Gran Bretaña finalizó. Los británicos le cedieron Florida y Menorca a España, pero se quedaron con Gibraltar que nunca más fue atacado por tierra o mar por España.




En 1783 una abrumadora mayoría de la nación británica insistió que el Rey Jorge III nombrara a Gibraltar 'Tesoro Nacional Británico' tras el heroico Gran Asedio; y que nunca se le cediera o vendiera a nadie.










Gibraltar en el siglo XIX




Durante el Gran Asedio las infraestructuras de Gibraltar habían sido prácticamente destruidas en su totalidad. La población empezó a reconstruir la ciudad al estilo moro, usando los antiguos cimientos como guía. Esto resultó en la gran cantidad de calles estrechas, arcos, laberintos de peldaños y callejones que se pueden ver en el área de la Ciudad Alta. Los militares reconstruyeron los bastiones, las defensas y los muros, preservando así la rica historia de Gibraltar para la posteridad.







La Ciudad Alta de Gibraltar







En el año 1800 Gran Bretaña asume el control de la isla de Malta. El Tratado de Paris de 1814 da legitimidad a la toma de Malta. Gran Bretaña y su Royal Navy controlan el Mediterráneo y Gibraltar cobra más importancia por estar a la entrada de él.




Gibraltar sirvió de base naval durante las Guerras napoleónicas. La Batalla de Algeciras tuvo lugar en la Bahía de Gibraltar en 1801 y enfrentó a la flotas de Gran Bretaña con la de Francia y España. Inicialmente los británicos fueron derrotados pero tras dar caza a los franceses, pudieron destruir tres barcos de guerra.







El Almirante Nelson

La Batalla de Trafalgar en 1805 es un hito en la historia de Gibraltar. El Peñón, situado estratégicamente en la entrada del Mediterráneo, jugó un papel fundamental en la preparación de la Guerra de Trafalgar. El comandante de la flota británica, el Almirante Nelson, había llegado a Gibraltar en el 1803 para planear la destrucción de la flota franco-española. Por aquel entonces Napoleón tenía total control de Europa y se había aliado con España. Entre sus planes estaba la invasión de Gran Bretaña, pero antes tenía que conseguir supremacía naval para transportar a sus tropas a través del Canal de la Mancha de forma segura.




El Peñón de Gibraltar era una base naval para la flota británica. Nelson solía atracar en Gibraltar para abastecer su flota con provisiones y recibir las últimas novedades sobre el paradero de la flota franco-española. El 21 de octubre de 1805 Nelson partió rumbo a Cádiz y allí encontró la flota que tanto ansiaba por destruir. Gran Bretaña ganó la batalla pero perdió al gran Almirante Nelson en el proceso. Cuando finalizó la batalla, la flota británica retornó a Gibraltar con el cuerpo de Nelson, inmerso en un barril de alcohol para conservar su cuerpo durante el largo viaje hacia Inglaterra. El barco de guerra HMS Victory fue remolcado hacia la Bahía de Rosia en Gibraltar para darles atención médica a los soldados heridos. Todos los soldados fallecidos en la Batalla de Trafalgar, a excepción de Nelson, fueron enterrados en Gibraltar en el Cementerio Conmemorativo Trafalgar, al igual que los heridos que fallecieron después de la batalla. Gracias a la victoria de Nelson, Napoleón desistió en su deseo de invadir Gran Bretaña.




El control absoluto de Napoleón en Europa alió a Gran Bretaña y España en 1810. Durante la Guerra Peninsular contingentes de la guarnición de Gibraltar ayudaron a los soldados españoles en Cádiz y Tarifa repeler a las tropas napoleónicas. William Jackson señaló que Gibraltar pasó de ser un objetivo para la guarnición de San Roque a una base de provisiones y un refugio en momentos difíciles para las fuerzas españolas destinadas al sur de Andalucía.




En el año 1815 la población civil de Gibraltar contaba con 10.000 personas, más del doble que la guarnición. Gente de procedencia genovesa constituía una tercera parte de la población civil mientras que el resto estaba compuesto por españoles, portugueses y judíos. En 1830 el gobierno británico cambia el estatus de Gibraltar de ‘pueblo y guarnición de Gibraltar en el Reino de España’ a ‘Colonia de la Corona Británica de Gibraltar’. Desde este momento la responsabilidad de la administración de Gibraltar pasa de la Oficina de Guerra a la Oficina Colonial.




Cuando se inaugura el Canal de Suez en 1869 el valor estratégico de Gibraltar se multiplica para Gran Bretaña que lo usa para que sus barcos puedan repostar en su camino a la India. La economía de Gibraltar, basada fundamentalmente en el transporte comercial y la importación y exportación de todo tipo de mercancía encontró una nueva fuente de ingresos tras abrir una estación carbonera para abastecer a los nuevos barcos de vapor británicos. En 1894 empezó la construcción de los astilleros de Gibraltar, otra fuente de ingresos muy lucrativa para el Peñón.







Los astilleros de Gibraltar




Gibraltar en el siglo XX




En 1908 el embajador británico en Madrid informó al gobierno español en un acto de cortesía que el gobierno británico tenía intención de construir una verja en el istmo para evitar el contrabando y facilitar las labores de los guardias. Cuando se construyó la verja el gobierno británico lo hizo un metro por detrás de la línea divisoria entre Gibraltar y España, pero España nunca ha reconocido la verja como una frontera ya que insiste que se construyó en territorio español.




En 1921 se le concedió a Gibraltar un ayuntamiento y se reconoció la campaña solidaria de la población civil durante la primera guerra mundial. El ayuntamiento estaba compuesto por un pequeño grupo de personas que por primera vez en Gibraltar fueron elegidas en unas elecciones.







Franco

En 1938 el Reino Unido reconoció el régimen golpista de Franco. En Gibraltar había dos consulados, uno republicano y otro nacionalista, algo que tuvo consecuencias para el Peñón durante la Guerra Civil española. Gibraltar fue la sede de varios acontecimientos durante esta época oscura en la historia de España. En mayo de 1937 el HMS Hunter tuvo que ser remolcado al puerto de Gibraltar por el HMS Arethusa tras colisionar con una mina cerca de Almeria que acabo con la vida de varios soldados británicos. En junio de 1937 el acorazado alemán Deutschland atracó en el puerto de Gibraltar con una tripulación mal herida y varios muertos tras ser bombardeado por aviones republicanos en Ibiza en represalia por el bombardeo de Guernica. En agosto de 1938 el destructor republicano Jose Luis Diez se refugió en Gibraltar tras ser emboscado por la lancha del bando nacional Canarias y sufrir importantes bajas.




El único incidente que se cobró vidas gibraltareñas fue el 31 de agosto de 1938 cuando el submarino General Sanjurjo hundió al SS Endymion, un pequeño carguero registrado en Gibraltar que transportaba carbón a Cartagena. El carbón había sido un encargo del gobierno republicano y se cobró la vida de once personas.




Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) Gibraltar se convirtió de nuevo en una fortaleza y la población fue evacuada. A finales de 1939 se finalizó la construcción de una base aérea y una pista de aterrizaje en el istmo, que hasta aquel entonces había sido un hipódromo. En mayo de 1940 16.700 gibraltareños fueron evacuados a Casablanca en el protectorado francés de Marruecos. Esta evacuación fue muy breve y los evacuados fueron trasladados a otros destinos: 12.000 fueron evacuados a Londres, 3.000 fueron a Madeira y Jamaica y el resto se fueron a Tánger o España. El control de Gibraltar le dio a los Aliados el control de la entrada al Mediterráneo. El Peñón se convirtió en una pieza clave en la ruta de abastecimiento a Malta y el Norte de África.







Gibraltareños evacuados en Jamaica




En 1941 las fuerzas nazis planeaban una invasión a Gibraltar llamada Operación Felix. Una vez ocupado, Gibraltar pasaría a manos de Franco pero este rehusó a dejar paso a los nazis por territorio español por temor a que España fuera ocupada también. La operación se aplazó hasta la supuesta caída de la Unión Soviética, algo que nunca pasaría por suerte para Gibraltar. Entre 1940 y 1943 el puerto de Gibraltar fue atacado en varias ocasiones por buzos de la marina italiana estacionados en Algeciras. Las fuerzas británicas consiguieron repeler cada uno de los ataques.







Joshua Hassan

Joshua Hassan, por aquel entonces un joven abogado, se convirtió en el líder político de los gibraltareños y permaneció en el poder durante muchos años, dominando el ámbito político en Gibraltar hasta los años ochenta. En septiembre de 1942 un pequeño grupo de gibraltareños que se habían quedado atrás para servir en el ejército encabezados por Albert Risso crearon la Asociación Gibraltareña, el empiezo de lo que luego se convertiría en la Asociación para el Avance de los Derechos Civiles (AACR), el primer partido político en la historia de Gibraltar.







El 8 de noviembre de 1942 comenzó la operación Torch, el desembarco y avance hacia Túnez de las tropas anglo-estadounidenses durante la campaña en el Norte de África. Gibraltar jugó un papel fundamental en esta operación.




A medida que los Aliados avanzaban hacia Alemania y la guerra se ganaba se determinó que la situación en Gibraltar era tal que era seguro empezar la repatriación de la población civil. En abril de 1944 los primeros evacuados empezaron a llegar a Gibraltar. La repatriación de toda la población seria lenta y difícil de conseguir, algo que causó mucha frustración y sufrimiento. Aunque para 1946 la mayoría de los gibraltareños habían sido repatriados, hubo algunos que tardaron hasta 1951 en volver al Peñón. La repatriación se hizo más difícil de lo pensado por falta de barcos para transportar a los evacuados de vuelta y por una marcada falta de viviendas en Gibraltar. Dicho esto, la evacuación fue fundamental para crear una identidad gibraltareña. La experiencia de haber estado evacuado fuera de casa unió al pueblo y creó una identidad nacional.







Monumento a los gibraltareños evacuados en Jamaica




En 1946 el Reino Unido inscribió a Gibraltar en la lista de territorios no autónomos del comité especial para la descolonización de las Naciones Unidas. Solo cuatro años después se formó el primer Consejo Legislativo.







Visita Real 1954

Para celebrar el 250 aniversario de la toma de Gibraltar la Reina Isabel II visitó Gibraltar en 1954, algo que enfureció al dictador Franco, que renovó la reivindicación española sobre la soberanía del Peñón por primera vez en 150 años. El régimen del dictador español cerró el consulado español en Gibraltar e impuso restricciones en el libre paso de personas y vehículos entre el territorio británico y España. Las restricciones fueron incrementando hasta que llegados los años sesenta, la España de Franco prohibió el paso de vehículos a través de la frontera y solo trabajadores españoles podían entrar en Gibraltar con un permiso especial. Estos trabajadores eran obligados a cambiar su paga semanal a pesetas por el régimen militar español apenas cruzaban la frontera con un cambio de moneda injusto y ladrón. El cambio obligatorio de libra a peseta impuesto por el Banco de España y dictado por el régimen franquista al cruzar la frontera era de 40 pesetas la libra, cuando el cambio oficial era de 160 pesetas la libra. Todas las semanas tras cobrar su paga los trabajadores españoles tenían que firmar un libro de cambio que iba añadido al pase especial para trabajar en Gibraltar. Si no cambiaban el dinero al cambio estipulado o dejaban de firmar el libro de cambio corrían el peligro de que le revocaran el pase para trabajar en Gibraltar. Está claro que el régimen franquista hizo un negocio redondo con Gibraltar estafando a aquellos trabajadores españoles que vieron en Gibraltar una solución a la pobreza y el hambre que se vivía en los pueblos vecinos y tuvieron la suerte de tener empleo allí.




En 1955 en la asamblea de las Naciones Unidas, una España recién admitida como miembro, inicio una reivindicación sobre Gibraltar, argumentando el principio de la integridad territorial y no el de la autodeterminación para el Peñón. Exigió que el Reino Unido tenía que ceder la soberanía de Gibraltar a España. España consiguió bastante apoyo de países latinoamericanos y la Asamblea General de la ONU pasó las resoluciones 2231(XXI) y 2353(XXII) sobre la ‘Cuestión de Gibraltar’ animando al Reino Unido y España a negociar sobre el Peñón y poner fin a la situación colonial del territorio tomando en cuenta los intereses de la población.







Castle Steps 1967

El gobierno británico publico un libro blanco que trataba con la cuestión de Gibraltar y el Tratado de Utrecht en abril de 1965. Un año más tarde el Ministro de Asuntos Exteriores Fernando Castiella replicó a su homologo británico publicando el libro rojo español , llamado así por el color del forro y mencionado en "Negociaciones sobre Gibraltar. Documentos presentados a las Cortes Españolas por el Ministro de Asuntos Exteriores" Madrid 1967.




El 10 de septiembre de 1967 se hizo la primera e histórica consulta sobre la soberanía de Gibraltar. Los gibraltareños votaron si pasar a manos de España o permanecer británicos con instituciones de auto-gobierno. El 99% de la población votó a favor de seguir siendo británicos.










Partido para la Autonomia de Gibraltar













Solo un año después del contundente resultado del referéndum un grupo de individuos compuesto por seis abogados y hombres de negocios propuso un acuerdo político con España a través de una carta publicada en el periódico local Gibraltar Chronicle e incluso un encuentro con el Ministro de Asuntos Exteriores español. El grupo se apodó 'Los Palomos' y su intento de hacer un acercamiento político con las autoridades españolas provocó gran rechazo entre la población gibraltareña. La tensión llego a tales extremos que hubieron actos de vandalismo a los hogares y propiedades de Los Palomos. Este clima no duró mucho y las cosas volvieron rápidamente a normalizarse aunque el término ‘palomo’ sigue teniendo connotaciones negativas entre la población y grupos políticos.













En mayo de 1969 Gibraltar fue obsequiada con una nueva constitución por parte del parlamento del Reino Unido. Bajo esta constitución Gibraltar obtenía un autogobierno integro en temas de política interna y un parlamento. El consejo legislativo desapareció y el ayuntamiento temo una dimensión simbólica. El prólogo de la constitución leía:




“El Gobierno de su Majestad nunca entrará en un acuerdo bajo el cual el Pueblo de Gibraltar pasaría bajo la soberanía de otro estado en contra de sus libres y democráticos deseos”




En respuesta a la nueva constitución de Gibraltar, el 8 de junio de 1969 España cerro la frontera con Gibraltar y rompió la comunicación entre España y Gibraltar durante más de una década. Durante 13 años la frontera se mantuvo cerrada para tratar de aislar al Peñón social y económicamente y forzar que se rindiera a España. El cierre de la frontera afectó a ambos lados. Gibraltareños con familia en España tenían que ir en Ferri hasta Tánger y desde allí ir en Ferri a Algeciras, mientras que más de 5.000 trabajadores españoles perdieron su trabajo de la noche a la mañana. Ese mismo año el Comandante Robert Peliza del Partido por la Integración con el Reino Unido (Integration with Britain Party, IWBP) fue elegido Ministro Principal de Gibraltar en un gobierno de coalición con el grupo independiente liderado por Peter Isola.

FUENTE: gibraltarlibre.blogspot.com

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